jueves 14 de diciembre del 2017
Hábitat

Desde hace sesenta años que la población de la Ciudad de Buenos Aires se mantiene estable, llegando a los tres millones de habitantes. Sin embargo, si analizamos su composición, observamos que atraviesa un proceso de polarización y segregación socio espacial creciente. Esta realidad se revela en el número de personas que habitan la Ciudad en condiciones precarias. Hoy en día, esta situación alcanza a 500.000 personas que están distribuidas entre villas, asentamientos, casas tomadas, complejos habitacionales, hoteles, conventillos, inquilinatos y situación de calle. Estas diversas realidades, que se concentran principalmente en los barrios del sur, dan cuenta de una configuración territorial marcada por segregación socio-económica que no ha sido revertida por la acción estatal. Actualmente, los servicios públicos no son prestados con la misma calidad ni alcance en todos los barrios de la Ciudad y los organismos responsables de intervenir en las problemáticas de hábitat no desarrollaron programas tendientes a revertir estas situaciones ni a garantizar los derechos de la ciudadanía. Por el contrario, las políticas dominantes en los últimos años dieron cuenta de una perspectiva de gestión en la cual el Estado redujo al mínimo su capacidad de intervención.

Frente a este escenario, es necesario promover acciones que reviertan los procesos de segregación espacial en la Ciudad de Buenos Aires y garanticen el acceso igualitario a todos los derechos en los barrios populares. Para ello, es indispensable desarrollar políticas inclusivas y participativas en la gestión de las problemáticas, orientando los recursos públicos a la satisfacción de las necesidades estructurales de los sectores que, actualmente, se encuentran excluidos.

 

 

 

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