martes 12 de diciembre del 2017

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DIA DEL PERIODISTA

Volver a las raíces

Por La Fábrica Porteña
07-06-2013

¿Por dónde se empieza a hablar de periodismo? Desde Moreno claro. Algunos lo harán desde Mitre, también está claro. Ambos eran periodistas. Por aquellos años (1810 en que Moreno funda la Gazeta de Buenos Ayres- y en 1852 y 1870 respectivamente, cuando Mitre hacía lo propio con el diario Los debates y La Nación) a nadie le preocupaba la objetividad del periodismo. Cada cual construía su relato según sus convicciones políticas, más aún, cada diario se echaba a rodar como instrumento necesario para convencer, persuadir, construir opinión, en fin editorializar en pos del gobierno que cada uno defendía o del cual era parte. El diario “Los Debates” defendía sin tapujos los intereses de los porteños por sobre el proyecto del General Urquiza y La Gazeta lo hacía con el gobierno de la Primera junta. Ninguno de los diarios fundantes del periodismo argentino nació de un repollo. Lo hicieron como herramienta y necesidad política. Porque es el periodismo en su esencia y en su existencia eminentemente político, mal que les pese a muchos.

No es casual tampoco, que por aquel entonces, nadie le exigiese a quienes escribían sus páginas que sean objetivos, independientes y que se inmolen en nombre de la “opinión pública”, porque al menos desde el 1800 al 1900 estábamos dando los primeros pasos como país, revoluciones, independencias, constitución, primeras presidencias… Por tanto de un lado y del otro todo se buscaba cimentar las bases políticas, económicas, sociales, culturales de la futura república según su ideología y los diarios eran sus voceros.

En ese contexto nacía el periodismo; como parte, como parcialidad, como una carta más para jugar en pos de la disputa de fondo. Lo sano de aquel periodismo era que no escondía ni su procedencia, ni sus intereses. Hacía de su oficio la construcción de la verdad de la que cada uno estaba convencido. El periodismo fue, es y así será; pese a que en la actualidad muchos se esmeren en convencernos que la honestidad solo abraza a la objetividad, (rara cuestión ésta de cosificar lo humano y sus vocaciones). Claro hay una diferencia sustancial en aquellos años con los que hoy vivimos (absurda aclaración), por aquel entonces los medios gráficos se disputaban un sistema y un modelo de país, su organización y sus valores más básicos, en la actualidad los grandes medios solo buscan mantener el orden de un modelo económico, cultural, comunicacional y político impuesto durante décadas de neoliberalismo. Para ello no hay que dejar ninguna veta que denote rivalidad entre posibilidades, ningún destello que evidencie que hay otra receta, otra manera de vivir y que es la globalización en su definición económica y cultural la que ya ha resuelto varias cuestiones, hasta el límite impensado de dar por muertas las ideologías. En todo caso si alguien advierte que existen otros proyectos se los estigmatizará para confrontarlos. “Nosotros defendemos, somos, la democracia, sus libertades y derechos y ellos los gobiernos que “vienen a avasallarlos”. Esa es la construcción conceptual que repiten sistemáticamente frente a los gobiernos populares para denostarlos.

En esta clara finalidad de mantener el status quo es donde hablar de un periodismo objetivo e independiente les resulta eficaz y necesario. Un “grupo de hombres y mujeres” a los que solo les importa “el país”, “la gente”, quienes apenas pueden mirar la historia a través de los ojos de una sociedad a la que dicen proteger. Así se buscó durante décadas construir la idea de que el periodismo es un órgano de control del poder político, pero antes de imponer estas falacias, apuntalaron toda su maquinaria en empujar a la política a los rincones más oscuros y tenebrosos: “La política es peligrosa y dañina. Menos mal que los periodistas nos informan de sus infiernos”. La transformaron en un insulto para ellos constituirse como buena palabra.

Lo que estamos viviendo a partir de la Ley de Servicios de Comunicación Audiovisual y a través de los discursos de enorme claridad y honestidad conceptual de Néstor y de Cristina Kirchner es volver a las fuentes y recuperar el verdadero rol que ha jugado siempre en la historia el periodismo. Por eso la reivindicación a Rodolfo Walsh sigue presente, porque nunca escondió su procedencia política y tampoco su horizonte. No buscaba ser el dueño de la verdad, perseguía confirmar la propia, y quienes lo asesinaron sabían del peso de ella. No es su muerte lo que lo dignifica, sino su vida.

La amplitud de voces que esta década ganada nos sigue proponiendo, no es ni más ni menos que tomar partido en la construcción de la historia, de su realidad y de su relato, porque guste o no, es también el relato constructor de realidades propias y colectivas.

Por todo esto es que celebrar el día del periodista es aplaudir a hombres y mujeres que mediante su oficio construyeron Patria, sin doble discurso y sin ocultar que lo hacían por el país que ellos soñaban; y es aquí donde no da lo mismo un Moreno que un Mitre. Discutamos entonces cual es la Patria que soñamos unos y otros; y porque; pero por favor, ya no pongamos en duda que el periodismo es uno de sus más destacados obreros, sino revisemos la historia.

 

Fernando Borroni

Periodista y Coordinador Académico de la Escuela Popular de Medios Comunitarios

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