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¿La usina de ideas del PRO cerca del “eje bolivariano”?

Por Juan Pablo Ruiz Nicolini
13-10-2014

A un día de la elección que habilitaría un tercer mandato de Evo Morales como  Presidente del Estado Plurinacional de Bolivia, Iván Petrella, Legislador porteño y  Director Académico de la Fundación PENSAR – la “usina de ideas del PRO”-   tuvo el buen gesto de destacar una de las políticas que desde la gestión  del primer presidente indígena de su país se llevaron adelante y que le da hoy la posibilidad de seguir impulsando medidas transformadoras en el vecino país del norte.

Claro está que el think tank macrista no se acerca al “eje bolivariano”, término con el que -con frecuencia, desde esas mismas trincheras- se intenta desacreditar las experiencias de gestiones de países latinoamericanos que empezaron a revertir desigualdades y concedieron derechos a sectores postergados. Los tuits del representante del PRO, más que para destacar la gestión de Morales, son utilizados -como muchas veces hacen dirigentes que hacen loas al “diálogo y el consenso”- para agitar con SU RELATO en contra de la gestión de gobierno kirchnerista.

Más allá de esta sutilieza de Petrella, resulta útil poner un poco en perspectiva la comparación que él sugiere:

 

(1) Una primera observación menor: Las becas de la New School – en conjunto con la UNSAM-, como experiencia “orientada a la formación y promoción de jóvenes líderes de América del Sur”, no parecen muy distintas a las becas de la Fundación Universitaria del Río de la Plata (FURP) – donde muchos compañeros, correligionarios, camaradas y gestores tuvieron  la oportunidad de participar. Esta última institución no recibe el mismo tratamiento que las primeras por parte de los dirigentes del PRO, básicamente porque muchos de ellos fueron becarios de sus diferentes programas (entre los que se destaca País Federal, muy similar al de la New School); porque su director fue candidato en alianza con el PRO en Mendoza y porque participan activamente de ese espacio.

(2) Por otro lado,  y de más relevancia, pareciera que en sus líneas Petrella intenta ridiculizar la gestión de la política científica a partir de la comparación de becas y universidades. Sus afirmaciones pueden llevar a la conclusión de que el balance en el campo de la Ciencia y Tecnología es desfavorable para la Argentina, teniendo en cuenta el tipo de becas a las que se puede acceder. Y, ya sea por una omisión voluntaria o simplemente por desconocimiento, esta comparación no tiene sentido. ¿Por qué no? Porque esa foto con la que intenta describir la gestión del gobierno nacional en esta área específica no considera la creación del Ministerio de Ciencia y Tecnología de la Nación – MinCyT- y los diversos programas que se coordinan bajo su órbita. Un solo ejemplo de ello es la existencia del BEC.AR – programa que, según el diario La Nación, en 2012 financió el 27% de las becas que administró Fullbright para la Argentina.

(3) Por último, resulta pertinente revisar cual es la relevancia que se la da a este sector de las políticas públicas en la gestión macrista de la Ciudad de Buenos Aires, gestión que el mismo Petrella acompaña legislativamente y como Director Académico del think tank del partido.

Hace algunas semanas, el área de Desarrollo Económico de La Fábrica Porteña publicó un artículo en el que se mostraba cuál es la relevancia otorgada a la Ciencia y la Tecnología y qué acciones lleva adelante el gobierno de Mauricio Macri a este respecto. Entre otras apreciaciones, se concluyó que el GCBA “no tiene áreas definidas de investigación, y como emana del presupuesto, éstas parecen ser no solo escasas o nulas, sino que  las que existen son erráticas, sin planificación, recurriendo a investigaciones puntuales y sin una definición de objetivos inter temporales.

En resumen: la serie de tuits del legislador  pueden llegar a evaluarse como una serie de comentarios informales, bien intencionados, que intentan promover una lectura crítica pero constructiva para que como país podamos seguir sumando, creciendo y desarrollándonos. Pero una lectura de ese tipo no puede llevar otra etiqueta que naive.  Más bien, este tipo de argumentaciones ayudan a construir un relato: SU RELATO. Relato que, más allá de no compartir, por carecer de argumentos, sólo puede entenderse como operación vacía.

Ya hace un tiempo trataba de discutirle en términos parecidos a Miguel Braun, miembro de los equipos técnicos de Macri, Director del Banco Ciudad y de la Fundación PENSAR.  Y creo que se trata de lo mismo: con frecuencia hacen uso del término “relato” como ariete para golpear un discurso, una política o una idea. Lo que ellos no aceptan es que el relato hace inteligible a la gestión.

Y es una lástima que su relato no intente siquiera chequear algún dato en Google ( Busqueda: “becas argentina” = 0.42 segundos> Tercer link = BEC.AR).

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