jueves 02 de octubre del 2014
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EDITORIAL

Qué son las comunas

Por COMUNAS
13-08-2012

Lo novedoso de la novedad democrática

El 10 de diciembre de 2011 se pusieron, finalmente, en marcha las comunas. Todos en la Ciudad votamos miembros de la Junta Comunal, pero sería un poco más difícil afirmar que todos saben qué son las comunas, cuál es su novedad, para qué sirven o deberían servir, o para qué no sirven. Vamos a tratar de buscar contenido a cada una de estas preguntas, partiendo primero del diseño de las comunas y la Ciudad, para luego tratar de entender qué aportan en el día a día.

Hablar de comunas es, de alguna manera, hablar de pequeños municipios –más adelante veremos las diferencias–; serían el territorio más pequeño que tiene un autogobierno. En el caso de la Ciudad de Buenos Aires, tendríamos algo así como un macromunicipio y, dentro, los pequeños municipios, que son las 15 comunas. Hasta el año 1994, el único gobierno de la Ciudad era establecido por el presidente de la Nación; luego de la reforma constitucional de ese año, se declaró el carácter autónomo de la Ciudad de Buenos Aires, y en el año 1996 se eligió por primera vez al jefe de Gobierno. La estructura constitucional que se dio en la Ciudad tiene como uno de sus principales pilares la participación social y comunitaria de los vecinos, es decir, la Ciudad se construye sobre lo que podríamos llamar una democracia participativa. Las comunas son, entonces, parte central en el diseño del Gobierno de la Ciudad y la vida democrática. La Constitución de la Ciudad, en su Título Sexto, que va del artículo 127 al 131, define a las comunas como “unidades de gestión política y administrativa con competencia territorial en la Ciudad”: el concepto es la descentralización, que busca profundizar la democracia, promover la participación ciudadana y transparentar los mecanismos del Estado. Pero esto no significa que cada comuna es, como la Ciudad, un territorio autónomo; parte de la novedad radica en que dentro de cada una existen dos gobiernos, uno local (comuna) y uno central (jefe de Gobierno), ambos con facultades de gobierno que les son propias, y otras que son compartidas. La Ley N° 1777 de Comunas habla de facultades propias y facultades concurrentes (las compartidas entre ambos).

Otra novedad muy interesante es la forma de gobierno. Cada comuna está conducida por un órgano colegiado denominado Junta Comunal, compuesto por siete miembros, elegidos en forma directa conforme el régimen de representación proporcional, y considerando a cada comuna como un distrito único. Esta Junta es presidida por el primer integrante de la lista que obtenga mayor número de votos. Si bien en las primeras elecciones el PRO ganó en las 15 comunas, la constitución de las Juntas es bien diferente, ya que existen algunas con cinco miembros del PRO, uno del Frente para la Victoria y uno de Proyecto Sur, y otras con tres miembros del PRO, tres del Frente para la Victoria y uno de Proyecto Sur; es decir, las particularidades políticas de cada territorio generan singularidades en el gobierno de los mismos, que conforman así una Junta Comunal que representa de la manera más fiel a cada distrito.

Ahora bien, las comunas pueden hacer algunas cosas y no otras; por ejemplo, no son un órgano legislativo, para eso sigue existiendo la Legislatura (sobre la relación Legislatura-comunas nos ocuparemos en otra sección de La Fábrica), no pueden crear nuevos impuestos o modificar los existentes, ni implementar un nuevo plan de estudio para las escuelas, entre otras tantas cuestiones que continúan siendo facultad del gobierno central.

Dentro de sus facultades exclusivas (art. 10 de la Ley N° 1777) se encuentran: (a) la planificación, ejecución y control de los trabajos de mantenimiento urbano de las vías secundarias y otras de menor jerarquía, según normativa vigente; (b) la planificación, ejecución y control de los trabajos de mantenimiento de los espacios verdes, de conformidad con la Ley de Presupuesto; (c) la elaboración participativa de su programa de acción y anteproyecto de presupuesto anual, su ejecución y la administración de su patrimonio; (d) la iniciativa legislativa y la presentación de proyectos de decretos al Poder Ejecutivo; (e) en general, llevar adelante toda acción que contribuya al mejoramiento de la calidad de vida de sus habitantes y al desarrollo local, en tanto no implique menoscabo de la Ciudad en su conjunto y/o de las demás jurisdicciones comunales.

A su vez, compartidas con el gobierno central poseen facultades concurrentes (art. 11 de la Ley N° 1777) que son: (a) la participación en la planificación, prestación y control de los servicios; (b) la decisión, contratación y ejecución de obras públicas, proyectos y planes de impacto comunal, así como la implementación de programas locales de rehabilitación y desarrollo urbano; (c) la fiscalización y el ejercicio del poder de policía, de las normas sobre usos de los espacios públicos, suelo y las materias que resulten de los convenios que se celebren a tal efecto, a través de órganos con dependencia administrativa y sede en la comuna; (d) la evaluación de demandas y necesidades sociales en su ámbito territorial; (e) la participación en la formulación y ejecución de programas de desarrollo y promoción de derechos que, desarrollados por el Poder Ejecutivo, tengan incidencia en su ámbito territorial; (f) la gestión de actividades en materia de políticas sociales y proyectos comunitarios que pueda desarrollar con su propio presupuesto, complementarias de las que correspondan al Gobierno de la Ciudad; (g) la implementación de un adecuado método de resolución de conflictos mediante el sistema de mediación comunitaria, con participación de equipos multidisciplinarios; (h) el desarrollo de acciones de promoción, asistencia y asesoramiento a entidades vecinales no gubernamentales, sociedades de fomento, asociaciones cooperadoras, de consumidores y usuarios, clubes barriales y otras asociaciones civiles sin fines de lucro que actúen en el ámbito de la comuna.

Ya dijimos que una de sus particularidades es que el órgano de gobierno es colegiado, es decir, debe deliberar y consensuar las decisiones; en ese sentido, no es como el Ejecutivo. Pero, y respetando el espíritu de fomentar la democracia participativa, existe una forma directa de participación de los vecinos, que es el Consejo Consultivo. Este órgano constituye básicamente una asamblea de todos los vecinos e instituciones de cada comuna que, en conjunto, en debate y con reflexión, determina las prioridades del gobierno comunal, realiza indicaciones a la Junta Comunal, construye una agenda social, cultural, educativa, de salud, etcétera, y sobre todo, confecciona el presupuesto de la comuna, es decir, en dónde o cómo se gasta el dinero con el que cuenta cada una.
Entonces, repasemos: hasta ahora tenemos una comuna que sobre algunas cuestiones gobierna de manera exclusiva, y en otras, de manera concurrente con el gobierno central; que no puede legislar, que se gobierna por un órgano colegiado inédito y en la que todos los vecinos forman un Consejo Consultivo que, como indican los artículos 31 y 35 de la Ley de Comunas, es “un organismo consultivo y honorario de participación popular” que puede “participar del proceso de elaboración del programa de acción anual y anteproyecto de presupuesto de la comuna y definir prioridades presupuestarias y de obras y servicios públicos”; “evaluar la gestión comunal y supervisar el cumplimiento de la correcta prestación de los servicios públicos brindados por el Poder Ejecutivo en la comuna”; y “promover, ordenar, canalizar y realizar el seguimiento de las demandas, reclamos, proyectos y propuestas de los vecinos”, entre otros tantos asuntos.

La Ciudad cuenta con la novedad más importante en términos de formas democráticas de gobierno y participación. Como las comunas recién comienzan a ponerse en marcha, es necesario conocerlas y terminar de estructurarlas, darles las herramientas legales y operativas que necesitan y pulir todos aquellos aspectos que fueron diseñados hace casi 20 años. La Ciudad cambió, el país cambio, las comunas deben adecuarse al presente, pero sobre todo deben amigarse con el presente, deben crecer de la mano de la participación ciudadana y responsabilidad de los gobiernos de la Ciudad.

 

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